6 estrategias con las que los padres y madres podemos dar ejemplo a nuestros hijos e hijas

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Albert Einstein decía “educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única”.

La familia es el primer grupo de socialización con el que un niño se encuentra al nacer. Por esto, desempeña un papel fundamental en el desarrollo de los individuos ya que, por un lado, garantiza su supervivencia física y por otro, es el seno donde se obtienen los aprendizajes básicos que serán imprescindibles para una satisfactoria inserción en la vida social.

En las teorías del aprendizaje, y en concreto, en la teoría del aprendizaje social, suele imperar la máxima “un ejemplo vale más que mil palabras”.

El ejemplo es uno de los mejores instrumentos que tienen los padres para ejercer la profunda y compleja tarea de educar. Ser consecuentes y coherentes con los valores que transmitimos a nuestros hijos a través de nuestros actos y palabras es esencial para que dejen huella en ellos.

Robert Taibbi, columnista del portal Psychology Today y autor de cinco libros sobre crianza paterna, hizo una lista de estrategias sencillas que requieren esfuerzo, tiempo, observación, autoconocimiento y paciencia con las que los padres podemos dar un ejemplo constructivo a nuestros hijos.

  1. Demostrar las emociones

Darles nombre y explicación a las emociones (positivas y negativas) permite que los niños entiendan las diversas situaciones que pueden plantearse en la dinámica familiar y ellos no pueden entender. Esto supone que los adultos sean capaces de hacerse cargo de sus propias emociones, de regularlas, y así mostrarles a los niños que la rabia, la impulsividad y la agresividad se pueden modular.

  1. Lenguaje

Es difícil pedirle a nuestro hijo que no se exprese con palabras malsonantes si las escucha de boca de sus padres continuamente. O prohibirle que nombre de forma despectiva a otros si nosotros lo hacemos.

  1. Valores y empatía

Ver gestos de ayuda a otras personas y poder comentar en familia por qué se actúa de esa forma le enseña al niño a ponerse en el lugar del otro y a desarrollar empatía.

  1. Relación con otros

Aprender desde la infancia el respeto por el otro es algo que comienza en casa. Ver a sus padres debatir con otras personas en un ambiente de respeto frente a la diversidad  de opiniones resulta elemental.

  1. Pedir disculpas

Pedir disculpas a un hijo porque hemos cometido un error no es frecuente pero hacerlo es justo, y le enseña a él que equivocarse es parte de la vida, al igual que pedir perdón a quien se vió afectado por ese error.

  1. Ritos y tradiciones

Tal y como decía El Principito “los ritos son importantes”, no sólo porque los niños sienten que pueden predecir algo, lo que les da seguridad, sino también porque son recuerdos que construyen la infancia y la adolescencia. La comida o cena familiar, una reunión semanal para jugar o planificar la semana, hacer un viaje durante las vacaciones… en fin, cosas que los niños sepan que van a ocurrir y que tienen que ver con la unión de la familia, con conversar sus cosas y compartir. Algo tan sencillo como adoptar el día de pizza o cine una vez a la semana ayuda a crear los recuerdos de una infancia feliz.

Con todo esto, hemos de recordar que nuestros hijos siempre contribuirán a sacar lo mejor de nosotros mismos ya que los padres tendemos a ser mejores cada día para que ellos también lo sean.

Ellos son nuestro futuro, el futuro de la sociedad. Sin duda, todo esfuerzo que invirtamos en ellos valdrá la pena.

Este y otros interesantes artículos, los pueden encontrar en el último número del periódico del Centro de Enseñanza Severo Ochoa.